Embrollo mortal,  envuelto para el consumo

Armando Segura
Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada

 

Todos los países de Oriente Medio, salvo Israel, que cuenta con 30.000 dólares per cápita, tienen una renta inferior a 10.000 dólares. Aunque tanto Turquía como Irán y Egipto son muy extensos, su nivel económico es muy bajo.
Erdorgan, el presidente de Turquía, tras su gira por el Magreb, se encuentra con graves disturbios en su país, reprimidos violentamente. La primavera árabe llegó a Turquía, tarde pero desestabilizadora.
En este momento Endorgan, trata de mantener, teóricamente, un equilibrio entre el islamismo moderado y la ideología laica de las grandes ciudades y que siempre fue la orientación del Ejército.  Padecen un grave problema con los campos de refugiados que acogen en territorio turco a muchos miles, huidos de Siria. Por otro lado, sufren una presión importante, tanto en el interior, sigue el problema kurdo, como en el exterior con Irán.
  Entre tanto, la guerra se expande asimétricamente en territorio sirio que es el muro de contención natural entre la zona de influencia iraní, los chiitas y los rebeldes sunitas cuyos protectores son Arabia saudí y con mayor timidez, los países de Occidente. Israel bombardea a las tropas sirias que intentan hacerse con los Altos del Golán, zona estratégica clave, y lanza misiles al sur del Líbano, donde las guerrillas chiitas de Hezbolá, intervienen directamente en el conflicto. Son un caballo de Troya en el Líbano que tiene todas sus fronteras en alerta. Sin contar con el estado permanente de violencia en Irak y la incertidumbre en Egipto, donde los laicos y las minorías religiosas, especialmente los cristianos, suman cerca de diez millones, temen que la primavera acabe incrementando su marginación.
Se cruzan transversalmente, diversos problemas: el control del gas que desde Asia Central y el Cáucaso, debe pasar por Siria y el Líbano, hasta el Mediterráneo para distribuirse a Occidente. Añadamos la guerra interreligiosa entre sunnitas y chiitas que dura más de trece siglos, la inseguridad en Israel que, ante la situación, parece  tolerar, ha dicho Netanyahu, la perspectiva de un Estado palestino. Sería un efecto colateral muy positivo.
Y lo más importante: Los países emergentes Rusia y China, aquella con un crecimiento positivo del 3% y la segunda del 7%, son el respaldo estratégico de Siria e Irán. Por el otro lado, Estados Unidos y la Unión Europea, en plena crisis, no están en condiciones de emplearse a fondo en otra guerra. Lo impide la recesión en Europa y el difícil equilibrio  presupuestario de Obama que tiene proyectado un gasto social enorme.
La resultante es que,  Al Asad,  tiene muchas bazas a su favor y sus recientes avances bélicos lo corrobora.
En otros términos, en Oriente medio, sobran armas, misiles y bombas y falta agua, medicinas y alimentos. ¿Por qué todos los países fomentan la guerra suministrando todo tipo de armas y municiones a sus afines? ¿Cómo puede arreglarse este embrollo?
La primavera árabe ha colocado a los cristianos de la zona, en grave riesgo de desaparición, porque en el imaginario oriental, las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, son  cruzadas que quieren introducir el Cristianismo. Lo mismo se pensó cuando Rusia invadió Afganistán. A los occidentales les parece absurdo pero a los islamistas, coherente. La corrupción occidental se ha evidenciado en su propia casa, donde las atrocidades de la guerra y sus desmanes, vienen de la mano de los cristianos. Es irracional, pero funciona.
De algún modo, la hora de oración en todas las Iglesias del Mundo a las cinco de la tarde del domingo pasado, se comprende en este contexto. La unidad de los cristianos pidiendo a Dios que detenga la contienda, es también, algo positivo ya que los odios religiosos y raciales, el espíritu de venganza y la inseguridad general, pueden provocar un conflicto generalizado en la zona. Las flotas de Estados Unidos y Rusia están  en el Mediterráneo y en el Golfo Pérsico, midiendo sus fuerzas.
Hay zonas en Siria, Libia y el sur del Magreb, controladas por Al Qaeda mientras los atentados de Londres y París y las revueltas neonazis en el Norte de Europa, nos alertan de que el peligro del fanatismo, lo tenemos dentro.
La combinación de xenofobia neonazi, creciente en Europa y Estados Unidos, ha sugerido a Saskia Sassen, socióloga ganadora este año, del premio Príncipe de Asturias, que si la crisis económica no se supera rápidamente, podemos alumbrar un gran fascismo. Los vacíos de poder los llena siempre otro poder mayor, un gas letal.
Hay, a pesar de todo este polvorín, algunos datos positivos, que, aunque sean  producto del miedo, hacen pensar que los dirigentes de los países más poderosos, no están locos. Corea del Norte se aviene a conversaciones con Seúl porque China, sin duda, le ha presionado. El encuentro de Obama con el mandatario chino, demuestra la potencia  en auge, de este país emergente en los asuntos mundiales.
Es cierto que los datos noticiables del ancho mundo son preocupantes pero existen datos que no suelen aparecer en los medios y que son el contrapeso espiritual de un mundo que es incapaz de estar seguro de sí mismo. Es sorprendente cómo el individualismo quiere salvar los muebles del bienestar, apuntando a los puntos fuertes en que se apoya nuestra civilización: la familia, la libertad y la solidaridad.
En el otro platillo de la balanza, hay millones de hombres y mujeres que creen y rezan. Muchas parejas de jóvenes prefieren tener niños que mascotas y muchas mujeres que no se avergüenzan de serlo.